El nombre de la esmeralda desciende del persa, lengua en la que el término significa “verde”. Posteriormente fue adoptado en latín como smaragdus. Según la etimología india, la palabra esmeralda proviene de la traducción del sánscrito “marakata” cuyo significado se podría traducir como “la cosa más verde”. La esmeralda ha sido desde los orígenes de la civilización una de las piedras preciosas más valoradas por el ser humano.
La esmeralda es un mineral de la variedad del berilo y, gracias a la composición del mismo, junto con el cromo y el vanadio, está dotada de ese color verde tan característico que la ha convertido en la piedra preciosa más valorada entre los berilos. Es tal la significación de su color que incluso ha dado nombre a una variedad tonal de éste: “verde esmeralda”.
Como hemos dicho, la esmeralda pertenece a la familia de los berilos, que es un silicato de clase mineral. Esta familia incluye las aguamarinas azul claro, las morganitas de color rosa, las heliodoritas de color dorado, los berilios de color rojo y verde claro entre muchos otros. Estos ejemplos son los más representativos; hay que aclarar que la clasificación mineral de la familia de los berilos es de las más extensas que existen en la naturaleza y la esmeralda es una pequeñísima parte de ella.
Su rareza y la alta estima que siempre se ha tenido a la esmeralda se debe, además de a su extraordinario color verde, a que es la única piedra preciosa de este color que se encuentra en la naturaleza que es cristalina.
Es curioso que, si se encuentra un esmeralda de grandes dimensiones completamente pura, una vez tallada puede alcanzar un valor de mercado considerablemente superior al de un diamante de similares características. Esto nos da pie a considerar la rareza de la esmeralda; es más: científicos geólogos advierten de que en la naturaleza existe una cantidad bastante inferior de esmeraldas respecto a los diamantes. Incluso, nos podríamos permitir el lujo de denominar a la esmeralda como un diamante de color verde.
Geológicamente hablando, podríamos definir a la esmeralda como un auténtico fenómeno -e incluso un milagro- de la naturaleza, si tenemos en cuenta que los elementos que forman o componen una esmeralda realmente se encuentran en lugares muy heterogéneos y dispares; para que se pueda engendrar o crear una esmeralda tienen que encadenarse una serie de acontecimientos que amasen y concentren a los elementos necesarios para que puedan formarla.
Para que esto ocurra, deben producirse movimientos telúricos que sometan a los líquidos adyacentes a presiones y temperaturas extraordinariamente elevadas y extremas, llegando a mezclar, casi al azar, los elementos que forman una esmeralda, para que, después, cuando llegue la disminución paulatina de la temperatura, se vayan cristalizando las esmeraldas. La conclusión es, por tanto, que la probabilidad de que una esmeralda pueda formarse -y además pueda resultar de un tamaño considerable y de una buena calidad- es extremadamente reducida, lo que explica que su precio pueda llegar a alcanzar valores superiores a los de un diamante de similares características.
Resulta increíble que después de un proceso de tan violento y extremo pueda crearse esta piedra preciosa, tan sumamente bella y delicada.
En las esmeraldas con tonalidades claras es raro observar impurezas o jardines, en el argot gemológico y orfebre, a las inclusiones o impurezas de una esmeralda se las denomina jardín; pero en las esmeraldas cuyas tonalidades oscilan entre el verde claro al verde oscuro es bastante probable observar jardines. Estas inclusiones son toleradas y admitidas, por un lado, como una concesión a la rareza de la piedra en sí misma y, por otro lado, como una huella digital propia de ellas: como en los diamantes, no existe una esmeralda igual a otra, y estas inclusiones o jardines nos ofrecen una personalidad diferente en cada pieza, además de utilizarse como elemento diferenciador respecto a las piedras sintéticas que imitan a las esmeraldas.
En ocasiones, se impregna a las esmeraldas con diversos tipos de aceite a las esmeraldas. Este aceite tiene la misión de disimular las pequeñas fracturas y fisuras que pueda tener la piedra preciosa y con ello conseguimos un aspecto visual mejorado. En otras ocasiones, se llegan a tintar, hecho que ha de tenerse en cuenta a la hora de su conservación, ya que, si limpiamos una esmeralda utilizando un dispositivo ultrasonidos, podemos llegar a eliminar completamente el aceite, el tinte o ambos. Entonces, la esmeralda dejará visible sus fisuras, fracturas y su falta de tonalidad. Siempre que una esmeralda haya sido objeto de un tratamiento de aceite o tinte, el consumidor tiene que ser advertido por la joyería o donde proceda. Es más: es obligación del joyero avisar de dicho tratamiento al consumidor, ya que el precio de una esmeralda tratada es considerablemente inferior al otra que no haya sido sometida a cualquier de los tratamientos antes mencionados: aceite, tinte o ambos.
CARACTERÍSTICAS Y DATOS TECNICOS DE LA ESMERALDA
Unos cuantos datos técnicos sobre ella, para los más puristas:
Familia de los berilos, silicato de berilio de composición mineral
Fórmula química (Be3Al2(SiO3)6)
Dureza 8 en la escala de Mohs
Color verde, abarcando desde el claro al oscuro
Brillo verde vítreo (cristalino)
Sistema cristalino de forma trigonal – hexagonal
Densidad 2,7
Índice de refracción: 1,577-1,583-0,012+0,016
Carácter óptico: Uniáxico
Birrefringencia: 0.005 a 0,009
Dispersión: 0,014
Dicroísmo variado, pasando del verde al azul, amarillo y al verde
Falta de fluorescencia de luz UV
Vamos a intentar aclarar un poco los datos técnicos y las características de las esmeraldas:
Familia de los berilos, silicato de berilio de composición mineral:
El berilo es un mineral perteneciente a la familia de los silicatos y a la subclase ciclosilicatos de berilio y aluminio (los ciclosilicatos están formados por anillos de tetraedros entrelazados de SiO2 con una relación Si/O = 1/3. El anillo que nos interesa es el Si6O18; está en la base de las estructuras de los minerales más corrientes y usuales y, en concreto, en la del berilo). Su fórmula química es Be3Al2(SiO6)18, contiene un 14% BeO, 19% de Al2O3 y 67% de SiO2. Algunos berilos pueden llegar a contener cantidades importantes de Na, Li, K y Ca. El berilo es un mineral bastante común, de origen generalmente pegmatítico, asociado a rocas graníticas. El metal berilio, de bajo radio iónico, se concentra en los fluidos residuales y forma minerales diversos que se asocian espacial y genéticamente a pegmatitas. Sin embargo, pueden establecerse diferencias entre las distintas variedades, sobre todo en lo que respecta a la esmeralda. El berilo puede ser blanco, transparente, translúcido o de diferentes colores. En su estado puro suele ser incoloro, pero si tiene impurezas puede mostrarse en diferentes colores, como el verde, azul, amarillo, rojo y blanco.Dureza 8 en la escala de Mohs (realmente, oscila entre 7,5 y 8):
La fragilidad de las esmeraldas:
Debido a su origen, las esmeraldas suelen tener en su interior fracturas, fisuras, grietas y demás inclusiones, lo cual es una característica natural intrínseca de las esmeraldas. Es un rastro de la virulencia de su creación, producida en medio de movimientos telúricos, intrusiones ígneas de todo tipo, etc., por lo que resultan frágiles a la hora de tallarlas. De ahí que se inventará la talla esmeralda con el objetivo de reducir la tensión mecánica del cristal y evitar fracturas en la piedra.
Color verde, abarcando desde el claro al oscuro
Explicaremos el porqué del color verde de la esmeralda. El berilo puro es incoloro; sin embargo, diferentes elementos que pueden unírsele inducirán a éste a adquirir colores diversos. La esmeralda es un berilo formado con cromo y vanadio; de ahí, su color verde. Incluso puede ser verde si su composición es solamente cromo; al revés, esto es, si su composición es solamente vanadio, obtendremos un color verde pálido conocido como berilio verde. No obstante, la esmeralda debe su color principalmente al Cr3+, aunque el vanadio y el hierro férrico influyen considerablemente en su color. El cromo, a diferencia del berilio, se encuentra normalmente en rocas ultrabásicas y básicas, por lo que la coincidencia de berilio y cromo es realmente excepcional. El color más conocido por todos en una esmeralda es el verde profundo o verde esmeralda, aunque existen diferentes tonalidades de verde, dependiendo de la zona de origen y extracción. Las esmeraldas que mejor color tienen, o las más cotizadas, son las colombianas, pero incluso entre las propias esmeraldas colombianas existen diferentes tipos de tonalidades del verde: en Muzo, tienden a un verde hoja intenso; en Coscuez -o Cosquez- y Peñas Blancas, las esmeraldas tienden a un tono verde amarillento; en Chivor, en cambio, son de un tono verde azulado.
Sistema cristalino hexagonal
El sistema hexagonal presenta dos divisiones fundamentales.
Existen siete posibles clases, todos los que contienen ejes de simetría senaria, en la división hexagonal y cinco posibles clases, todos los que contienen ejes ternarios, en la división trigonal. Hay cuatro ejes cristalográficos: tres a 120° en el plano horizontal y uno vertical y perpendicular a ellos: Y1 = Y2 = Y3 = 90° - ángulos entre los ejes horizontales y el eje vertical. X1 = X2 = X3 = 120° - ángulos entre los ejes horizontales. a1 = a2 = a3 ≠ c con a1, a2, a3 = ejes horizontales y c = eje vertical. Resumiendo: el sistema cristalino hexagonal contiene cuatro ejes de simetría; tres de ellos están dispuestos de forma simétrica en un plano y el cuarto eje es perpendicular al resto de ejes.
Densidad 2,7
Profundicemos un poco sobre su densidad: Nos estamos refiriendo a la cantidad de masa contenida en un determinado volumen. La media de su S. G. E. es de 2,72. Varía dependiendo de la zona de extracción, abarcando desde el 2,67 al 2,78. Esto quiere decir que la esmeralda posee una gravedad especifica relativamente baja comparada con otras piedras preciosas. Por ejemplo: una esmeralda del mismo peso que un diamante o un rubí es más grande que ellos, por lo que, a igualdad de peso con otras piedras o gemas preciosas, la esmeralda es físicamente más grande (la densidad de un diamante es de 15).
Índice de refracción: 1,577-1,583 / -0,012 +0,016
La esmeralda tiene una índice de refracción bastante bajo y variable dependiendo de su origen. La media es de 1,582, mientras que el índice de refracción del diamante es de 2,417. ¿Qué significa esto? El índice de refracción nos indica la reducción de la velocidad de la luz al propagarse por una esmeralda.
Carácter óptico: Uniáxico
La determinación del carácter uniáxico o biáxico de una piedra preciosa se obtiene a través del análisis de los diferentes tipos de figuras de interferencia que se producen en el estudio de los cristales, dependiendo de que éstos sean de una naturaleza óptica u otra. Para la observación de las figuras de interferencia, se utiliza el modo conoscopio, con la lente de Bertrand y la lente condensadora, de manera que sólo el rayo central del cono de luz incide normalmente y los distintos rayos del cono se propagan a lo largo de diferentes direcciones cristalográficas en la piedra preciosa o mineral.
Birrefringencia: 0.005 a 0,009
La birrefringencia o doble refracción es una propiedad de ciertos cuerpos de desdoblar un rayo de luz incidente en dos rayos linealmente polarizados de manera perpendicular entre sí, como si el material tuviera dos índices de refracción distintos.
Dispersión: 0,014
Observamos que la esmeralda también tiene una dispersión bastante baja. La baja dispersión y el bajo índice de refracción actúan como frenos para el brillo o fuego de la esmeralda, pero este freno queda compensado, en cierto modo, por su fuerte brillo, su color verde intenso y su transparencia. Acentuamos todavía más esto según el tipo de tallado, descompensando aún más la baja dispersión y el bajo índice de refracción.
Dicroísmo variado pasando del verde al azul, amarillo y al verde
La esmeralda posee propiedades dicroicas. Esto quiere decir que las esmeraldas son capaces de cambiar los estados de polarización de un rayo de luz cuando éste viaja a su través, provocando la aparición de colores asociados a diferentes planos de polarización.
Falta de fluorescencia de luz UV
Esta característica, la falta de fluorescencia de luz ultravioleta, es natural en las esmeraldas; cuando exponemos una esmeralda a radiaciones de luz ultravioleta, no emite ningún tipo de luz. En raras, muy raras ocasiones, puede emitir una muy débil luz anaranjada o verde no visible al ojo humano.
TALLADO DE LA ESMERALDA
La esmeralda es una piedra preciosa muy sensible a los golpes. Su dureza oscila entre 7,5 y 8 en la escala de Mohs. Además, debido a las inclusiones internas o jardines -y también a las fisuras- su tallado se hace doblemente difícil, por lo que se desarrolló una talla especial para ellas: la talla esmeralda, también denominada talla octogonal. En la actualidad, la talla esmeralda suele ser rectangular; antiguamente, solía ser cuadrada, con las cuatro esquinas redondeadas por facetas. La talla esmeralda se realiza normalmente con 48 ó 50 facetas en forma de hileras. A título de ejemplo, diremos que una esmeralda con talla esmeralda de un peso de 1,00 quilates corresponde aproximadamente a un esmeralda de entre 5 y 7 mm. Las esmeraldas más transparentes y de tonalidades verde claro también se acaban en talla brillante, redonda; y las esmeraldas con más inclusiones y turbias, bien se utilizan para cuentas de collar redondas, bien se tallan en cabujón.
Como ya hemos comentado anteriormente, casi todas las esmeraldas son talladas en los propios países productores. Existen, sin embargo, dos ubicaciones geográficas específicamente especializadas en el tallado que debemos mencionar: Jaipur y Tel Aviv. Además de estos, los principales centros de tallado, clasificados por su importancia, sonEsmeraldas facetadas: Suramérica, India, Israel y Estados Unidos.Esmeraldas cabujón: India y Suramérica.Esmeraldas redondas para collares y esmeraldas grabadas: India.
ESMERALDAS TRATADAS
A menudo, se hace necesario realizar una mejora o un tratamiento a una esmeralda que posee fisuras (realmente son microfisuras, ya que si la piedra tiene una amplia fisura, no se puede disimular con ningún tratamiento, solo con relleno, y éste es perceptible a simple vista) o cambios de tonalidad. Para poder disimular estas microfisuras, se lleva a cabo una impregnación en aceites especiales; para los cambios de tonalidad considerables o para esmeraldas con un tono verde muy débil, también se utiliza el tintado, pero en ambos tratamientos el consumidor tiene que ser avisado, por dos cuestiones: la primera, porque el precio de una esmeralda tratada es relativamente inferior a una no tratada; la segunda, para que pueda advertir al orfebre que en futuras operaciones realice operaciones con la joya de la que forme parte la esmeralda -operaciones de mantenimiento, conservación, etc.- de que no utilice ultrasonidos para limpiar la pieza y la piedra, ya que, al utilizar esa herramienta, se perdería la impregnación de aceite, lo que no representaría el mayor daño, porque la esmeralda puede volver a re-aceitarse, pero, en cambio, si ha sido tratada con tintes, estos se perderán. Entonces, la reparación del daño es más compleja, por las dificultades para retintar la esmeralda una vez ésta sale de los centros de tallado.
Con el tratamiento de impregnación de aceite, conseguimos una mejora sensible en la claridad de la esmeralda y una ocultación visual de las microfisuras. Si por cualquier motivo se pierde dicha impregnación, las inclusiones y las microfisuras de la esmeralda se vuelven más evidentes.
Con el tratamiento de esmeraldas tintadas o teñidas conseguimos disimular la pobre tonalidad de una esmeralda; incluso, algún cambio de tono. Si se pierde este tinte, la solución es ciertamente compleja, ya que deberá enviarse, de nuevo, la esmeralda a un centro de tallado y tratamiento. Para esmeraldas con fisuras o imperfecciones considerables, se efectúa un tratamiento de relleno con resinas sintéticas al vacío. Aún así, a pesar de disimular considerablemente estas imperfecciones, resultan evidentes a simple vista. El valor de una esmeralda con este tratamiento es muy inferior a otra que no lo haya necesitado y, como en el impregnado de aceite y el tintado, siempre deberá advertirse de esta circunstancia al consumidor final de la esmeralda.
LAS CUATRO "C" DE LAS ESMERALDAS
¿Por qué no? De la misma manera que damos por sentado y establecido que en los diamantes las “cuatro C” son determinantes para calcular su valor y su calidad (Colour-Color, Cut-Talla, Clarity-Pureza y Carat-Peso), para las esmeraldas debería ocurrir lo mismo, aunque eso sí, razonando que lo que estamos evaluando es una esmeralda, por lo que las consideraciones son completamente diferentes.
Vamos a ello.
Colour - Color
Uno de los valores más importantes a la hora de evaluar o tasar las piedras preciosas de colores es, indudablemente el color; de ahí que las esmeraldas procedentes de Colombia sean muy apreciadas en todos los mercados. Esto es así por el tono verde vivo intenso característico de estas esmeraldas, muy difícil de poder captar con una cámara fotográfica: para poder apreciar las tonalidades de una esmeralda, el examen de la misma debe realizarse in situ. La valoración del color es la siguiente: los tonos verdes intensos y verdes azulados tienden a ser más costosos, porque son los tonos más buscados en joyería, por lo que es un factor a considerar a la hora de comprar una joya con esmeralda. Obviamente, la belleza es subjetiva, y es, por tanto, el consumidor el que realmente valora la belleza de una esmeralda; no es nuestro propósito asentar ningún dogma al respecto. Es más: lo que realmente importa es lo que el consumidor final piensa; simplemente, objetivamos sobre el color y tono más buscado en la orfebrería con esmeraldas, y dejamos por sentado que los colores más buscados y consumidos son los verdes vivos o intensos y los verdes azulados. Estos últimos tonos son los concernientes, casi por norma general, a las esmeraldas extraídas en Chivor, Colombia.
Cut -Talla
Realmente, una esmeralda excelente podría perder gran parte de su valor si el tallado es mediocre (aunque esta regla podríamos adaptarla a cualquier piedra preciosa), por lo que la talla juega un decisivo papel en su tasación. No diremos que exista un único tallado que sea determinante para valorar superiormente a otra talla; de ahí que, muchas veces, según las características que presente la esmeralda en bruto, se decida qué talla debe aplicarse a la piedra. Entonces, para su tallado influirá el tamaño y color. La talla por excelencia de la esmeralda es la “talla esmeralda”, que ya hemos definido anteriormente. Sólo recordar que mediante este tallado se pierde un 33% de la esmeralda madre durante el propio proceso. Pero existen otras tallas que se aplican a las esmeraldas, como la talla brillante (redonda), la talla princesa (cuadrada), la talla triangular, la talla perilla o lagrima, la talla trillante (trilliant cut, una variante de la talla triangular; ejemplo, la fotografía adjunta), la talla cabujón (talla convexa, utilizada en esmeraldas turbias), talla esférica (como en la talla cabujón, se tallan esmeraldas poco transparentes y se utiliza en cuentas de collar) y un sin fin de tallas tipo fantasía (como la talla corazón), etc.
Clarity - Pureza
Así como en los diamantes la pureza es un factor altamente determinante, en las esmeraldas hemos de tener en cuenta que, debido a su propia naturaleza, se admiten imperfecciones que en otra piedra preciosa no serian admisibles, por lo que esta característica quizás sea la menos importante de las cuatro que estamos definiendo. Ello que no quiere decir que una esmeralda sin ninguna imperfección no sea altamente valiosa; de hecho, los jardines de las esmeraldas son una característica interior natural de la propia piedra. Los jardines son completamente diferentes en cada esmeralda, por lo que nos sirven como documentos de identidad de cada piedra. Así como el color tiende a ser muy valorado a la hora de comprar o tasar una esmeralda, la pureza, siempre que hablemos de esmeraldas, suele ser un valor más subjetivo y personal.
Carat - Peso
Como en el resto de las piedras preciosas, la medida de peso es el quilate, cuya equivalencia en gramos es de 1:5; es decir, que 1 gramo equivale a 5 quilates, y 1 quilate equivale a 0,20 gramos. También es usual dividir 1 quilate en 100 puntos; por tanto, 1 punto equivale a 0,01 quilates. Como en el caso de los diamantes, la proporción del aumento de peso equivale a un incremento considerable y asimétrico en el precio: a mayor quilataje, mucho mayor precio. La explicación es sencilla: cuanto mayor sea el peso de una esmeralda, más difícil es encontrarla en la naturaleza. Por ejemplo: 100 esmeraldas de 1 quilate son mucho más económicas que 1 esmeralda de 100 quilates, incluso siendo de la mismas calidades de color, talla y pureza.
COMO ESCOJER Y SELECCIONAR UNA ESMERALDA
Teniendo en cuenta lo descrito en "las cuatro C de las esmeraldas", concluimos que el factor más importante a la hora de escoger una esmeralda es el color (Colour): a mayor intensidad del tono verde, más valor económico tendrá ésta. Una vez seleccionada, deberemos preguntar si la esmeralda ha sido objeto de algún tratamiento con la finalidad de mejorarla; es más, a ser posible, solicitaremos un certificado gemológico, donde se nos detallará todos los factores que intervienen en el precio y, además, constará si la esmeralda ha sufrido algún tratamiento de impregnación de aceite, un tratamiento de tintado o un tratamiento de relleno de fisuras. Puede darse el caso de que una misma esmeralda haya sido mejorada con dos de estos tratamientos o, incluso, con los tres, por lo que su precio tendría que ser considerablemente más económico. Hay que tener en cuenta que si ya por su naturaleza intrínseca suelen ser muy frágiles y muy sensibles a los golpes accidentales, si la esmeralda ha sido tratada con el proceso de relleno de fisuras, éste la hará aún mucho más sensible y frágil ante un golpe accidental, del que podría derivarse su rotura total.
CUIDADOS, CONSEJOS Y CONSERVACIÓN DE LAS ESMERALDAS
Aunque las esmeraldas tienen una dureza en la escala de Mohs de entre 7,5 y 8 -lo que quiere decir que es más dura que una perla, un coral, un ópalo, una tanzanita, etc.- es más delicada que el resto de las piedras preciosas -el diamante, el rubí y el zafiro azul- por lo que debemos tener mayor cuidado cuando nuestra joya lleve esmeraldas.Tenemos que despojarnos de los anillos y sortijas que lleven esmeraldas a la hora de realizar trabajos que supongan alguna actividad enérgica (aunque este consejo tendría que ser lo habitual para todo tipo de piedra, tanto preciosas como semipreciosas). En la mayoría de las ocasiones no se suele realizar esta sencilla operación que debería ser norma: aunque parezca irrelevante, cada vez que tengamos que lavarnos las manos, ducharnos, etc., retiraremos de nuestro cuerpo las joyas con esmeraldas que llevemos puestas; hay que evitar los cambios de temperatura. De la misma forma que en el consejo anterior, cada vez que tengamos que lavar los platos, vajilla, u otros enseres en el fregadero, tenemos que retirar los anillos que lleven esmeraldas de nuestras manos, ya que es bastante probable golpear las esmeraldas contra algún utensilio de cocina o incluso contra el fregadero, por no hablar del agua caliente y, por tanto, de los cambios de temperatura a los que estaremos sometiéndolas durante este proceso. Si deseamos limpiar nuestra joya con esmeralda -y esta operación solo se relizará si realmente es necesaria-, utilizaremos simplemente agua fría (digo fría, porque si decimos tibia, que es lo normal, por norma general confundimos tibia con caliente), un poco de lavavajillas que utilicemos en casa y un cepillo de dientes usado (el cepillo tiene que ser usado, ya que las cerdas son más suaves y flexibles). Mezclamos el agua con el lavavajillas y sujetando la joya con esmeralda con una mano, con la otra vamos sumergiendo el cepillo en la solución anterior y frotamos suavemente sobre la joya con esmeralda. Repítase el proceso hasta haber solucionado el problema de suciedad. Si lo hacemos con agua fría, tardaremos un poquito más que con agua tibia, pero garantizaremos la integridad de la esmeralda. Acabada la operación de limpieza, déjese correr agua del grifo (fría) sobre la joya con esmeralda para deshacernos de los restos de jabón que puedan haber quedado en ella, para después secarla con una gamuza suave y seca. Jamás, jamás, bajo ningún concepto, se utilizará para la limpieza de una joya con esmeralda un equipo de ultrasonidos; podríamos dañar o quebrar irreversiblemente a la esmeralda. Si ha llevado su joya con esmeralda a una joyería para someterlo a un proceso de restauración o limpieza, asegúrese de que no van a utilizar este método. Sabemos que, en principio, cualquier joyero es conocedor de que ultrasonidos y esmeralda son incompatibles, pero, por desgracia, rara es la semana que no entra en nuestro taller un joya con esmeralda que anteriormente el usuario ha confiado en otro comercio y, por ignorancia o por el motivo que fuere, en ese lugar se ha hecho uso de un ultrasonidos para la limpieza final, dañando parcial o definitivamente la esmeralda. Si su esmeralda ha perdido algo de lustre o vida en su color, puede ser que estuviera aceitada. No se preocupe: las esmeraldas se pueden reaceitar de nuevo; es más, este proceso debería realizarse como máximo cada cinco años, siempre dependiendo del uso que se le de a la joya con esmeralda. Para esta operación, no dude en llevar la joya con esmeralda a su joyero de confianza. Este trabajo es económico. Si aun reaceitando su esmeralda usted sigue percibiendo poca vida o transparencia en el color de la misma, puede ser que necesite un aceitado al vacío. Esta operación tendrá que ser realizada por un lapidario.
Siempre que sea posible, guarde las joyas con esmeraldas en lugares con temperaturas constantes o, en su defecto, allí donde no se produzcan cambios de temperatura demasiado bruscos. A la hora de guardar las joyas con esmeraldas, siempre impediremos que entren en contacto con el resto de joyas; con esta acción evitaremos fricciones que podrían lastimar la piedra. Si es posible, para un perfecto guardado, envolveremos la joya en una gasa o gamuza suave.